Calentamiento Global: Bonos de Carbono, ¿qué son y para qué sirven?

Enviado por Equipo Editor el 09/05/2007 a las 12:50
Equipo Editor

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Los bonos de carbono es un mecanismo que nació al alero del protocolo de Kyoto, el cual obliga a que los países desarrollados reduzcan sus Gases Efecto Invernadero (GEI).

Para cumplir con sus metas de reducción de emisiones, los países desarrollados pueden financiar proyectos de captura o abatimiento de estos gases en otras naciones -principalmente en vías de desarrollo-, acreditando tales disminuciones como si hubiesen sido hechas en territorio propio. Esto abarata significativamente los costos de cumplimiento. En concreto, esto significa que una empresa chilena que disminuye sus emisiones de CO2 puede vender esta reducción a empresas de países desarrollados que estén obligadas a bajar sus emisiones de GEI.

El mercado de carbono se viene desarrollando a nivel mundial desde 1996, pero sólo en los últimos años adquirió mayor fuerza. Se estima que sólo en el año 2002 se transaron bonos equivalentes a 70 millones de toneladas.

En 2003 Chile lideró el uso de bonos de carbono con su proyecto Chacabuquito en donde la compañía Guardia Vieja S.A. que opera en la V Región, se convirtió en el primero en el mundo en desarrollo, que verifica reducciones de emisiones de los gases que producen el efecto invernadero. El proyecto es parte del portafolio del PCF, donde participan seis gobiernos y 17 compañías que hicieron una alianza en el año 2000 con el Banco Mundial y contribuyeron con 180 millones de dólares para crear este fondo, que tiene planeado comprar cerca de 110 millones de dólares en reducciones de emisiones de 26 proyectos en países en desarrollo.

El Protocolo de Kioto, otorga a los Estados, cierto grado de flexibilidad en los mecanismos por los cuales logran y miden sus reducciones de emisión. Estos se circunscriben a 3 tipos de mecanismos:

  • Mecanismo de Desarrollo Limpio: los países industrializados pueden financiar proyectos de reducción de emisiones en países en desarrollo y recibir créditos por ello.
  • Implementación Conjunta: este mecanismo permite a los países adquirir unidades de reducción de emisiones a través del financiamiento de ciertos tipos de proyectos en otros países miembros.
  • Transacción de Emisiones: corresponde a un régimen de transacción internacional de emisiones que permite a los países industrializados comprar y vender créditos de emisiones entre ellos mismos.

Los proyectos que pueden postular al Mecanismo de Desarrollo Limpio, deben reducir o capturar GEI y corresponden principalmente a proyectos forestales y agrícolas, de transporte, energéticos y de manejo de residuos.

  • El proyecto debe contribuir al desarrollo sustentable del país.
  • El proyecto debe contar con la aprobación de la Autoridad Nacional designada.
  • El proyecto debe contribuir a reducir los GEI.
  • Las reducciones de GEI deben ser reales, medibles y de largo plazo.

Actualmente la CONAMA estudia los siguientes proyectos que se enmarcan dentro del MDL:

  • 10 proyectos de co-generación impulsados por METROGAS (2,5 millones de toneladas CO2-e reducidas )
  • 2 proyectos de generación a través de centrales hidroeléctricas de paso.( 6 millones de toneladas reducidas)
  • 20 proyectos de generación eólica (5 millones, por lo bajo) Los que en conjunto constituyen un portafolio inicial de más de 20.000.000 de toneladas de reducción de gases de efecto invernadero.
  • Transantiago (renovación del Sistema de Transporte Público 1 millón de toneladas reducidas).
  • Rellenos sanitarios (1 millón de toneladas reducidas). Recuperación de Metano. La proyección al año 2014 considera una reducción de 330.000 ton anuales de CO2.
  • Procesos agropecuarios (600 mil toneladas reducidas).
  • Transformación de 500 hornos de panadería a electricidad.
  • Proyectos Green Building (reducción de emisiones en el sector inmobiliario).
  • Reforestación con bosque nativo y el impulso dado por el Nuevo Reglamento de Áreas Silvestres Protegidas Privadas el potencial superarían los 100 millones de toneladas capturadas.

Fuentes:

ProChile

CONAMA

World Bank Carbon Finance

Fotografías:

Carlospics

Birlibirloque planetario

Enviado por el 10/05/2007 a las 02:09 AM
lucholuis


Ok. Buena idea. Ingeniosa. De aqui para allá y de allá los dólares. doble ganancia ...¿para quien? Un ejemplo para bajar a tierra: Transantiago está en la lista, ahorra emisiones, genera ganancias..o al menos apalanca un poco de los subsidios necesarios para mantener vivo el imbunche, pero eso no tiene nada que ver con el objetivo fundamental del transporte publico que tanto nos cuesta en horas hombre (y mujer) y calidad de vida para los de a pie. Cuidado del ambiente pero cuidado con los costos y con quien los paga.

 Vamos al meollo. Se está negociando con el aire (me da escalofrio pensar en el día que también nos cobrarán por respirar) y en definitiva el trueque es imaginario, las emisiones que se "ahorran" acá se gastarán allá, y a las empresas norteamericanas y japonesas no les importa agregar a sus costos de producción la compra de bonos, total despues nos las cobra en sus productos y servicios. Sumando y restando me parece que los ciudadanos quedamos en la misma, aunque para los investigadores, financistas  y ongs les signifique un muy rentable nuevo nicho de mercado global.

La atmosfera es una sola y  la basura debajo de la alfombra sigue siendo basura..(en esta caso está arriba) La producción limpia no debiese estar ligada a los bonos de carbono, es una falacia unir ambos conceptos en una sola formula.

Creo necesario tomar conciencia y no dejar pasar esta nueva cuchufletada disfrazada de ciencia y politica global, y que más encima parece tema en que solo los expertos superespecializados y los gurus (onda Gore - o sus asesores-) pueden, y deben segun ellos, opinar y decidir.

Ciertamente la "comunidad cientifica" y los "ecologistas" (profundos on superficiales)tienen que manifestarse, ojalá pronto, pero sin dejar de lado que es un tema de todos (tambien politico) y que creo muy necesario de divulgar en téminos concretos, sencillos y entendibles para cualquier ser humano en tanto usuario de aire. Ahi la atinada.


La Conama es un palo blanco

Enviado por el 10/05/2007 a las 02:09 AM
Cristián Gomez

que lata que esté a cargo de eso

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mi otro blog:

http://tranquilosporlaspiedras.blogspot.com/


Replanteamiento

Enviado por el 02/07/2008 a las 12:40 AM
David

Estimado lucholuis......

Encuentro completamente valida tu postura acerca de transar con el medio ambiente, pero creo que también existe un poco de desinformación respecto al tema, por lo cual deseo hacer algunas aclaraciones.

Los paises desarrollados tienen leyes medioambientales muy extrictas (muy superior a lo que maneja Chile en materia de descontaminación) y sus empresas ya cuentan con una gran cantidad de filtros y elementos que reducen su cantidad de contaminación a nivel bastante aceptable, por lo cual, para ellos es muy dificil implementar aún mas elementos que permitan reducir los GEI (gases de efecto invernadero) y sería muy costoso, por tal razón fue que se diseñaron los bonos carbonos.

En Chile la ley es tan paupérrima, que las empresas no estan "obligadas" (uso comillas, porque de hecho si lo están, pero a un nivel bastante inferior) a usar filtros, y las empresas no estan dispuestas a soportar el costo de dichas instalaciones, pero con dinero extranjero puden hacerlo, esto es, la empresa chilena instala filtros, una empresa de un país desarrollado lo paga.

Y así funciona con proyectos de nivel energético y de capatación de GEI´s, que a mi parecer es la mejor manera de que un país en vias de desarrollo como el nuestro y tan carente de cultura social a nivel medioambiental, pueda generar proyectos que ayuden al medio ambiente,......

Saludos


otra opinión sobre las "bondades" de los bonos de carbono

Enviado por el 29/11/2009 a las 09:41 AM
gustavo

DEL SECTOR AGRÍCOLA AL SECTOR SERVICIOS

BONOS DE CARBONO

A  LA  BOLSA … DE  VALORES

 

ANAHIT AHARONIAN, CARLOS CÉSPEDES, CLAUDIA PICCINI, GUSTAVO PIÑEIRO[1]

Los temas vinculados al cambio climático, el Protocolo de Kyoto, los “sumideros de carbono” y los “bonos verdes” o de “carbono” (C) parecerían ir ganando espacio entre políticos y comunicadores. El repentino interés despertado por estos temas, es quizás lo que justifique la parcialidad con que los mismos, por lo general, son tratados. El 6 de noviembre pasado, Brecha se refería al emprendimiento forestal que la empresa sudcoreana Posco-Uruguay, realizaría en Cerro Largo. Su propósito principal sería el de “remover” dióxido de carbono atmosférico (CO2), en el marco de los “mecanismos de desarrollo limpio” (MDL; Art. 12) del Protocolo de Kyoto. La nota de Brecha cierra convocando a las autoridades: “Ahora corresponde a la DINAMA dirimir si la propuesta coreana cumple con los requisitos ambientales pautados”. Lo que seguramente desconoce el periodista -al igual que quienes toman decisiones y muchos tecnócratas- es que precisamente la DINAMA, a través de su Unidad de Cambio Climático (UCC) ha sido la intérprete local de dicho Protocolo y por ende, responsable intelectual del “Uruguay, país sumidero”. Condescendiente con los reclamos internacionales, la UCC elaboró el (denominado) “Balance nacional de gases de efecto invernadero 2002 (Proyecto URU/05/G32), que comprende los años 1990, 1998 y 2002, pero recién fue publicado en noviembre 2006.  A lo largo de su Informe, la UCC provee algunos datos y cifras providenciales (seguramente, Century[2] mediante), así como también, ciertas afirmaciones, política y económicamente riesgosas para el futuro del país. Por ejemplo: “…las emisiones totales nacionales (de gases, entre 1990 y 2002) (…) sufrieron una disminución de casi el 79 por ciento, debido principalmente a la gran absorción de CO2 por parte de la biomasa leñosa (léase, cultivos de eucalyptos) y los suelos.” Según la UCC, a partir del segundo balance nacional (1994), Uruguay deja de ser un país emisor de CO2, para convertirse en “país sumidero”. Este verdadero “milagro” ocurrido entre los balances de 1990 y 1994, coincide precisamente con el lanzamiento del Plan Nacional Forestal (1991).

A lo largo del Informe de la UCC, surgen varios cuestionamientos; pero dos en particular resumen al resto. El primero es el referido a la “biomasa leñosa”. Como es de conocimiento público, el Plan Forestal se tradujo finalmente en la promoción de cultivos de eucaliptos para la producción de pulpa de celulosa. Esto determina que el manejo de la plantación ronde en los 6-8 años, momento en que es cortada. Es decir, no son plantaciones de robles o ébano que alcanzan las varias décadas, por lo que el tiempo que reside el C en esta “biomasa leñosa” de eucalipto, es de muy escasa significación en el balance global de CO2 atmosférico.

El segundo cuestionamiento es: ¿en qué fuente científica se basó el Balance para sostener que un suelo de pradera templada captura CO2 (o C), cuando éste es forestado y además, con especies exóticas y de rápido crecimiento? Seguramente la respuesta será el IPCC[3], el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático. Esta institución, a pesar de que no realiza investigaciones, es la que establece las pautas de juego, con base en una revisión y selección parcial de literatura científica.

Para comprender el porqué de este segundo cuestionamiento, quizás ni sea necesario contar con datos científicos, sino con simple sentido común. Un suelo natural de pradera es el producto de miles de años de co-evolución entre el clima, la vegetación herbácea y el material geológico. El equilibrio entre estos tres factores es lo que finalmente determina la capacidad del suelo de contener C. De modo que es esperable que al cambiar uno de estos factores, se tenderá un nuevo equilibrio bajo la nueva cobertura vegetal. Así, cuando la vegetación natural de pradera es reemplazada por un cultivo de árboles, este equilibrio se pierde y con él parte del C original; pero fundamentalmente, se pierden las condiciones que favorecieron por entonces su ingreso y acumulación en el suelo.

Para sólo tener una idea, la cantidad global de C orgánico del suelo ha sido estimada en más del doble del C atmosférico y tres veces la cantidad de la reserva biótica de la materia viviente. O sea que es lo suficientemente grande, como para que una variación en su reserva -aún ligera- pueda alterar significativamente las concentraciones de CO2 en la atmósfera. En cambio, los actuales intentos por hacer de los suelos un “sumidero de C”, corren el riesgo de transformarlos en una “fuente de C”, contribuyendo aún más al “efecto invernadero”.

Investigaciones realizadas en Uruguay, en cultivos de eucaliptos en la zona de Piedras Coloradas-Algorta -en el límite entre Paysandú y Rio Negro- indican que, a pesar de la pérdida de C nativo acumulado por la pradera, el aporte efectivo de C por estos cultivos no alcanza a superar la cantidad de C nativo que aún persiste de la antigua pradera. Esto ha sido posible de determinar mediante la diferencia que existe en el metabolismo fotosintético de los eucaliptos (especie C3) y la vegetación de pradera analizada (especies C4). Así, en el total de CO2 fijado durante la fotosíntesis, eucaliptos y pradera discriminan al isótopo estable (13 CO2) en proporciones diferentes. Esto es lo que permite determinar a ciencia cierta, el verdadero origen del C en el contenido total de materia orgánica encontrado en un suelo de pradera forestado con eucaliptos.

Detrás del MDL (o Cleaning House), en realidad lo que hay es un cambio en la concepción del uso de la tierra. De ahora en más, tanto el suelo como la cobertura vegetal, deben también ser concebidos como “sumideros” de C. Como consecuencia, los sistemas de producción agrícola han de pasar ahora a integrar parte de un nuevo mercado: el de ventas de “servicios ambientales”.

¿Cómo es posible promover y sostener un cambio de esta naturaleza? La respuesta es el mercado, el mercado rentable y creciente de “bonos de C”. Este es el nombre dado a un conjunto de instrumentos que pueden generarse por diversas actividades económicas y que supuestamente contribuyen a la reducción de emisiones. Hay varios tipos de bonos de carbono según cómo son negociados: 1) certificados de reducción de emisiones (CER); 2) montos asignados anualmente (AAU); 3) unidades de reducción de emisiones (ERU); y 4) unidades de remoción de emisiones (RMU).

No obstante, algunas dificultades de índole política y jurídica, y aún de carácter práctico, enlentecieron la rápida consolidación del mercado de C promovido por el MDL. Esto se constituyó en el aliciente principal para que las bolsas de valores de varios países -incluyendo las de la región (por ejemplo Bolivia y Argentina)- intervinieran activamente para consolidar por la vía de los hechos este nuevo mercado de grandes inversiones. Como contraofensiva, las sedes regionales de bancos internacionales establecieron líneas de créditos especiales para el financiamiento de la compra-venta de bonos de carbono (por ejemplo, el Banco Santander en Chile, Brasil y México). También el Banco Mundial, que ha destinado importantes esfuerzos para el desarrollo del mercado del carbono. Uno de éstos ha sido la puesta en marcha del Fondo Prototipo del Carbono (PCF, por sus siglas en inglés) con el fin de demostrar la manera de obtener reducciones eficaces de gases de efecto invernadero. Otros son el Fondo del Carbono para el Desarrollo Comunitario (FCDC) y el Fondo del Biocarbono (BioCF) que se promueven en las comunidades pobres de países en desarrollo para beneficiarse del financiamiento a efectos del supuesto desarrollo.

Quedan pendientes diversos asuntos concernientes a nuestro modelo productivo así como al modelo discursivo. Más aún cuando hay una apropiación de términos para vaciarlos de contenido y aparentar un lenguaje común. El paradigma desarrollista –apoyado en un discutible indicador como el PBI- avanza velozmente a pesar de los cuestionamientos. Sin espacios de debate real los países dependientes han asumido pasivamente los costos de la contaminación de aquellos países que no sólo no frenarán, sino que seguramente aumentarán[4] sus emisiones de CO2. Quienes pueden aún revertir esto tienen la palabra.

 

 

 



[1] Comisión Multisectorial, covitradi@adinet.com.uy

[2] Century, al igual que RothC, son dos de los modelos más usados para simular la dinámica del  C. Para calibrar cualquiera de estos modelos, se requiere una base de datos, en cantidad y calidad, poco usual en los países en desarrollo.

[3] Por su sigla en inglés, Intergovernmental Panel on Climate Change

[4] Naomi Klein en:  www.jornada.unam.mx/2009/11/08/index.php?section=opinion&article=022a1mun


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